El darse cuenta
De lo técnico a lo humano
Este trabajo no nació repentinamente, sino desde preguntas que tardaron mucho tiempo en encontrar respuesta.
Durante muchos años trabajé con sistemas, procesos y estructuras. Primero desde el mundo del software y la tecnología, donde desarrollé una mirada analítica y aprendí a comprender cómo distintas partes se conectan entre sí.
Más adelante trabajé con proyectos y equipos humanos. Mi mirada comenzó a volverse más integradora. Ya no se trataba solo de resolver problemas técnicos, sino también de comprender cómo las personas nos relacionamos, nos influimos y dependemos unos de otros.
Con el tiempo, me fui encontrando con otro sistema dentro de todo eso: yo misma. Un cuerpo, una historia personal, vínculos y experiencias que no siempre podían comprenderse solo desde el análisis.

Entre preguntas y respuestas
Mi camino, mi búsqueda
Desde ahí, empecé a preguntarme por qué me pasaba lo que me pasaba.
Comencé desde lo más tradicional: el análisis y la reflexión personal. Después la meditación y la mirada transpersonal.
Pero con el tiempo seguía sintiendo que me faltaban respuestas, y con esas preguntas en mi interior, encontré a Claudio Naranjo y su programa SAT, que abrió una etapa profunda de autoconocimiento y cambió mi manera de mirarme a mí misma y a los demás.
Durante el SAT 4 conocí al maestro Bön Tenzin Wangyal Rinpoche, invitado por Claudio Naranjo. Sus enseñanzas tuvieron un impacto profundo en mí y me siguen acompañando hasta hoy.
Desde ahí me abrí al trabajo corporal, las constelaciones familiares, el trauma y el sistema nervioso.
Y también descubrí tradiciones chamánicas que me ayudaron a explorar dimensiones que hasta entonces no había podido integrar del todo.
Poco a poco fui entendiendo la complejidad del ser humano, y cómo muchas veces aquello que nos duele necesita ser escuchado, integrado y acompañado con más silencio, calma y humanidad.
Así encontré mi vocación.


La experiencia
La escucha desde la presencia compartida
Hay algo que muchas personas describen al salir de una sesión.
No siempre tienen palabras para explicarlo del todo. Pero suele aparecer algo parecido a esto:
"Me siento diferente." "Algo se soltó." "Por fin pude respirar." "Como si algo dentro empezara a ordenarse." "Siento más calma."
A veces aparece como una sensación de alivio. Otras, como más calma o la sensación de que algo dentro por fin puede descansar.
Eso es lo que intento crear en cada sesión.
No desde una idea prefabricada sobre lo que debería ocurrir, sino desde la capacidad de escuchar lo que intenta emerger sin interrumpirlo. De percibir aquello que el cuerpo, el sistema o el campo empiezan a mostrar antes de que tenga palabras.
Sosteniendo presencia, estructura y respeto por el ritmo profundo de cada persona y de cada proceso.
Porque a veces el cambio empieza cuando algo dentro por fin puede descansar.

Cuando lo sientas, puedes escribirme para consultar disponibilidad